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Bronquio

  • Foto del escritor: Santiago Barandiaran
    Santiago Barandiaran
  • 4 dic 2019
  • 5 Min. de lectura

Actualizado: 24 jul 2020

Mestizaje electrónico andaluz


La vanguardia de la música actual se encuentra en una fase de olvido de los instrumentos ordinarios, hoy día nuestra música se toca en ratón y teclado, esta cercanía y accesibilidad cambia los valores del talento, pasamos de venerar la habilidad, a fascinarnos con la creatividad. Los nuevos músicos exploran sonidos a través de caminos desconocidos o más bien antes evitados, samples de sonidos cotidianos con fragmentos de antiguas canciones; beats digitales cargados de bajos e influencia 808; o incluso distorsión de la propia voz a través del no siempre robótico autotune. Ya no hay que saber cantar para ser cantante, y eso es bueno.


Es evidente que además de existir esa nueva forma de generar sonidos, encontramos una nueva forma de consumir música. Entre las ventajas que nos brinda Internet aparece la posibilidad de alcanzar a un público ilimitado en cantidad y espacio, cuyo única barrera es la de nuestro propio talento.


Santiago Gonzalo es uno de estos nuevos creadores, tan inquieto como nuestra generación. Músico y productor nacido en Jerez y afincado en Sevilla. Mejor conocido por su seudónimo: Bronquio, proyecto musical con el que lleva dos años trabajando. Renombrado dentro del underground sevillano y nacional. Su trabajo lo ha llevado a tocar en varios festivales en España, México y Colombia. Cada uno de sus temas tienen una personalidad única, y están repletos de colaboraciones con otros artistas como Carlangas (Novedades Carminha) o Pablo Peña (Pony Bravo) entre otros.



El estilo de Bronquio resulta impredecible, es una mezcla entre lo electro y el punk con toques de trap, pop o incluso bolero, pero que termina por no ser ninguno de estos, sino más bien un estilo propio. Él ha sabido adaptarse a una industria cambiante, sus orígenes musicales provienen de las guitarras y el punk, pero encontró su libertad creativa en las tarjetas de sonido y el ordenador.

Hablamos con Bronquio para que nos cuente sobre su proyecto y estos cambios que está viviendo la música actual.



¿Crees que la forma en la que haces música está influenciada por la situación social en la que nos encontramos?


Sí. Vivimos en la época en la que más oferta existe y no prestamos atención a nada. Consciente o inconscientemente producimos para, entre otras cosas, captar rápidamente la atención. Por otra parte, hacer música me sirve de vía de escape de todo. Es contradictorio.


¿Y qué opinas de esa idea aún presente de que la electrónica no es “Música de verdad”?


Imagino que quien piensa así no es un consumidor habitual de música. La música electrónica, que ni siquiera es un género en sí, ya está presente en casi todos los campos del underground y el mainstream. Imagino que será vinculada a contextos de la noche, fiesta y drogas. Que aun así sigue siendo otra manera interesante de disfrutarla.


Tocas la guitarra y el piano, pero tu medio de creación es meramente digital ¿Qué diferencias encuentras a la hora de expresarte musicalmente entre instrumentos tradicionales y un ordenador?


La guitarra y el piano siguen estando presentes en mis temas. Quizás no suenan en ellos, pero muchos las compongo con estos instrumentos. Guitarra y piano son esenciales, pero están limitados a sus posibilidades. Con el ordenador tienes un millón de mecanismos distintos con los que poder crear. Te sientes muy libre.


"La identidad puede ser también una actitud."

En la música actual es complicado identificar un sólo estilo al escuchar una canción, cada vez hay más fusión, tu música es un claro ejemplo de esta mezcla

¿Crees que de esta forma se puedan consolidar nuevos géneros inéditos?


Lo que se hace ahora es tirar del hilo que de lo que ya existe y ver qué pasa. Se darán casos, pero por lo general, no.


¿Y seguirás evolucionando al ritmo del mundo? Géneros, temáticas, herramientas...


Todo lo nuevo que vaya apareciendo que me guste lo utilizaré, claro.


En cuanto a tu proceso creativo y la forma de trabajar, hay un hecho muy curioso y es que la voz de tus temas siempre pertenece a otro artista. Ello desemboca en un mestizaje sonoro muy interesante ¿cómo afecta eso a la identidad de la canción?


Suelo intentar escapar de la repetición y lo etiquetable, así que a nivel compositivo mi identidad está presente. Es cierto que en algún tema me desvío un poco más de lo habitual, pero siempre es un desvío que pretende descubrir si me encuentro a gusto en ese registro. La identidad puede ser también una actitud.




Y a ti como creador ¿qué te supone colaborar en la mayoría de tus temas? ¿Es enriquecedor o un limitante con el que jugar? ¿Cómo lo definirías?


Colaborar es otra manera de descubrirse a uno mismo. Te “fuerzas” a llevar tu música a un nuevo terreno coherente con el tono y la interpretación del featuring, además de las aportaciones que haga este. Siempre aprendo mucho de ellos y ellas.


De entre tus colaboradores hay un nombre que se repite en varias canciones: 41V1L (Livia Marín) tengo entendido que es una amiga de la infancia

¿Cómo sientes que funciona esta dualidad a la hora de trabajar?


Bronquio nació haciendo temas con ella en su casa. Nuestra conexión es algo muy especial. No planeamos nunca nada y del propio hacer salen los temas y los vídeos casi a la primera. Imagino que el hecho de conocernos desde hace 20 años nos genera un vínculo difícilmente repetible.



Produjiste a Kiko Veneno en su último disco, y probablemente seas el responsable de los toques electrónicos de este. Estamos hablando de una de las figuras más importantes de la música española. ¿Qué sentiste cuando se presentó esta oportunidad tan dispar al camino que ibas trazando hasta ahora?


Cuando Kiko Veneno quiso trabajar conmigo sentí adrenalina y lo primero que hice fue contárselo a mis padres. El primer y el segundo día de estudio junto a él tenía muy presente su figura y relevancia. A partir del tercero pasó a convertirse en un buen compañero de trabajo con quien establecí una amistad a lo largo de los 3-4 meses de la producción del disco.


Hay una clara diferencia generacional que se evidencia en los géneros musicales que ambos tocan ¿Cómo afrontaron esto?


Mejor de lo que esperábamos. Él sabe qué está ocurriendo ahora en el mundo musical y agrupa sus referencias, por eso comprendía con facilidad mis propuestas para sus canciones, de la que luego se hacían adaptaciones a su gusto y a la inversa. Llevo toda la vida escuchándolo, así que para mí no era un desconocido y supe orientar mi trabajo a su identidad. Siempre hubo un respeto mutuo en las horas de estudio y nos entendimos desde el principio.


Por último, visto que no paras de crecer ¿Alguna meta para el 2020?


Es cierto que me va mejor que hace dos años, pero siento que aún me queda bastante por recorrer. Eso me mantiene la cabeza abierta y despierta. Para este año ya tengo cerrado varios bolos que iré anunciando poco a poco. Sacaré varios singles, algún remix, alguna colaboración… Va a ser un buen año si no estalla una guerra o algo.


Artista entrevistado:

Santiago Gonzalo, Jerez de la Frontera, España

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