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  • Balming Tiger

    K-pop, Hip Hop y globalización (Read in english) Balming Tiger es un colectivo musical afincado en Seúl. Su ecléctica producción audiovisual borra las fronteras entre géneros, disciplinas e idiomas. Autoproclamados una banda multinacional de k-pop alternativo con la intención de impactar al mundo. Su música, producción y vídeos queda plenamente en las manos de sus miembros: Omega Sapien, Sogumm, Unsinkable, wnjn, Mudd the Student, San Yawn, Abyss, Jan'Qui y Henson Hwang. Su nombre proviene de la pomada Tiger balm, producto oriental reconocido en todo el mundo, y este es el camino que está siguiendo la banda. Su single Armadillo fue ganador del premio al mejor vídeo musical en los Korean Hip-Hop Awards 2020 y su tema Kolo Kolo estuvo nominado en los Berlin Music Awards. Además de una colaboración con Vans, con quienes lanzaron unas zapatillas ilustradas por el grupo. Hablamos con Balming Tiger sobre su éxito y su visión de la expansión de la cultura coreana alrededor del mundo. ¿Cómo nace Balming Tiger y con qué propósito? Balming Tiger es un grupo de creadores que provienen de diferentes orígenes con el fin de dar inspiración creativa a las personas. ¿Cómo os definiríais? Somos personas que juntas tratan de entenderse y crecer más allá de nuestras deficiencias entre nosotros. En el grupo estáis no sólo son músicos, sino también productores, editores y cineastas, ¿por qué esto? Es porque no solo hacemos música, sino que diseñamos contenidos completos, incluyendo vídeos y diferentes historias. En un futuro próximo, queremos hacer creaciones: películas, animaciones, juegos y otro tipo de cosas que puedan influir en el estilo de vida de cada individuo. ¿Cantar en inglés es una forma de dirigirse a un público global? ¿Creéis que se puede lograr el mismo éxito cantando en coreano? No hay grandes objetivos como ese cuando usamos el inglés. Nosotros, de hecho, consideramos la armonía entre la música y el sonido, la pronunciación es muy importante; por lo que usamos inglés, coreano, japonés, chino, incluso español todos juntos. Nuestro sencillo más reciente, "Kolo Kolo", también tiene diferentes idiomas mezclados. Vuestros vídeos tienen un aspecto muy característico con un trasfondo más artístico de lo que estamos acostumbrados a ver en vídeos de hip hop, ¿qué podéis decirnos sobre esto? Es el resultado de todas las cosas que vimos y aprendimos de nuestra infancia, de nuestra imaginación y de nuestro flujo mental. Puede ser extraño, a veces tosco, pero siempre contemplamos estar libres de restricciones al hacer nuestras creaciones, esperando que esto se convierta en nuestra identidad. Los orígenes del hip hop están relacionados con la cultura urbana en EEUU, pero ahora se ha globalizado y convertido en parte del mainstream, ¿qué pensáis al respecto? El género hip hop tiene una esencia de libertad y resistencia; esta esencia es la razón de todo el amor a pesar de las diferentes razas, géneros y generaciones. Nos encanta la cultura hip hop; por eso nuestra música está muy influenciada por ella. ¿Qué significa para vosotros la cultura K-pop? ¿Creéis que también podría ser globalizada y utilizada por artistas de otros países? El K-pop era como nuestra vida cotidiana en la infancia. Hoy en día, el desarrollo de los dispositivos con acceso a internet y las plataformas de contenido audiovisual han permitido a cualquier persona del mundo escuchar música, siendo esto influyente para la globalización del K-pop. Sin embargo, todavía hay muchos prejuicios con respecto a que la música hecha en oriente se esté convirtiendo en un género musical mainstream. Es por eso que la música hecha en este pequeño país del este, Corea del Sur, se llama particularmente “K-pop”. De hecho, grupos de ídolos similares a los del K-pop, CNCO y 5SOS, están emergiendo de todas partes, sólo cambia el nombre del género musical. El K-pop ya está siendo expuesto a diferentes culturas y sus artistas, influyéndose mutuamente. Hay un fenómeno llamado Hallyu (u Ola Coreana) que trata la creciente popularidad de la cultura contemporánea de Corea del Sur en el resto del mundo, ¿a qué creéis que se debe este éxito? No hay una respuesta que podamos dar con seguridad. Si hubiéramos sabido la razón específica de esto, nosotros mismos ya nos habríamos convertido en BTS o Bong Joon-ho. [Risas] Creo que hemos estado construyendo continuamente esta cultura impresionante que es como nosotros. Y sencillamente esta es de por sí tan atractiva como para captar la atención del mundo, y nosotros estábamos listos para tener esta oportunidad. Para terminar, ¿qué sigue para Balming Tiger? Siempre decimos esto, queremos ofrecer inspiraciones creativas a todo el mundo a través de tantas expresiones como podamos hacer. Y antes de eso, nos gustaría divertirnos y también comunicarnos con el mundo. Balming Tiger, Seúl, Corea del Sur

  • El otro lado de la fiesta

    Resistencia nocturna La fiesta es muchas cosas, puede ser lúdica, banal, ese momento de absoluta indisposición al mundo cotidiano que establecemos como real, pero también puede ser un suceso político, uno que aglomere fuertes estímulos para ser intervenidos entre montones de gente que comparte nuestras sensaciones, o una vuelta a los orígenes a lo primigenio, por medio de la repetición constante de la música, las luces de colores parpadeantes y el cuerpo suelto, a veces dopado y en constante conexión. Estas perspectivas son las que nos han llevado a entrevistar a estas 4 chicas que viven la fiesta siempre desde dentro, las responsables de mantener el ambiente de efervescencia por medio de la música que pinchan/tocan con sus manos. Con distintas variantes estéticas y musicales que pasan por supuesto por el reggaetón pero también abordan estilos como el dance hall, dembow, global bass, electro… estos colectivos han construido sus propios discursos detrás de la farra, sin limitaciones. BananaCat, conformado por dos chicas españolas, Patricia Noctor y Sara Sedjat, se define a sí mismo como la unión de su gusto por la música, la fiesta y la estética meme-trash. Así como las ganas de crecer dentro del mundo de la música como djs, teniendo ambas estilos y gustos diferentes. “Nos sentimos como dos chicas que les gusta indagar y escuchar canciones fuera de lo común, el conocimiento realmente lo hemos ido adquiriendo y a día de hoy seguimos aprendiendo en cada pinchada más” Rawa, originalmente formado por la mexicana Hebe Aimee Kiebooms Cisneros (Dj Hidrataccioni), Victoria Barreiro Brause (Guacha Sabelo) de nacionalidad uruguaya y la española Ana Rodríguez (Jade Tansa), Nace del deseo de ampliar la diversidad de la escena musical sevillana incluyendo nuevos estilos e incluso atrayendo a artistas internacionales, les mueve la idea de la descolonialización de la música club y ellas mismas dicen, “Nuestra meta es crear una fiesta donde se disfrute de la noche, del baile y del cuerpo” Para resolver todas nuestras inquietudes hemos optado por hacerles una entrevista, os dejamos con el resultado: ¿Cómo aplica el sentido de autor en el trabajo de Djs? Hebe: Yo lo hago con mucho respeto, trato de pinchar siempre cosas de artistas latinoamericanos, africanos, de medio oriente…, o también europeos que abordan los ritmos que se salen un poco de los estándares, es un poco la idea de la música club descolonizada, es por tanto la labor de un Dj, un trabajo de difusión y sobre todo de admiración. Una cuenta un poco una historia, Ser Dj es ser una antología, recopilas las cosas que te gustan y a través de ese trabajo, tu cuentas tu propia historia, se nos critica un poco a los Djs por poner música de otra gente, pero existe una labor de investigación detrás de esa música, que alguien debe hacer, y ese es el trabajo de Dj. Victoria: Creo que lo más importante es marcar un estilo, un sentido a las sesiones. Cuando suenan cosas random y fáciles me sienta raro. En una hora puedes definirte y llevar a la gente en un viaje que marcas tú. Sara: Creo que el sentido de autor en esta época es un tanto complicado, la mayor parte de los artistas quieren sonar en todos lados y no les suele importar que uses sus canciones, ahora bien, si gano más dinero que ellos lucrándome de su trabajo sí que sería un problema, ¡pero aún Daddy Yankee no me ha dicho nada! Jajaja. Desde luego que a mí siempre me ha parecido un tanto extraño que no ocurra “nada” con el problema de pinchar canciones de otros artistas, pero creo que, si la usas para disfrutar no tiene que ocurrir nada. "Perfectamente organizada, altamente comercializada y dotada con un máximo de creatividad, la tecno-fiesta es una oferta más en las existencias de la sociedad de consumo que intenta compensar la falta de una capacidad vivencial intrínseca mediante la intensidad creativa de un movimiento juvenil que vuelve a poner en su lugar, mediante la intensificación de determinados elementos del mundo circundante, el principio dionisíaco de la fiesta, del trance, de la veleidad y de la comunidad en una sociedad determinada por el conformismo, el orden y la racionalidad" Mitterlehner - 1996 Simplemente haced algún comentario al respecto, en el que mostréis porqué estáis de acuerdo o no con esto. Hebe: Me encanta la cita, es cierto que todas las fiestas son un producto de consumo que se crean con ese propósito, pero cada colectivo puede elegir qué lado de la moneda tomar, quieres hacer una fiesta para recuperar las inversiones y generar más dinero, o quieres hacer una fiesta con un contexto cultural-artístico de fondo, en el caso de Rawa y en el mío personal (Dj Hidrataccioni), es el lado que tomamos. Las fiestas ahora mismo son un instrumento de cohesión, de difusión y un modo de resistencia. Victoria: El ambiente que se crea es un lapsus. No sé si es un artificio para aguantar la realidad o si por el contrario es súper primario, crudo y real, pero es gratificante, sea del lado que estés en ese espacio. Sara: La fiesta se ha convertido en un espacio para ser tú mismo. Ya sea bebiendo, o sin beber, hay gente que beber les ayuda a soltarse públicamente, aunque también pienso que eso no debe de estar de la mano siempre, ya que también veo el lado de que la fiesta hace que la gente salga únicamente a drogarse y a desinhibirse de una forma insana, por tanto, creo que hay que ser conscientes en todos los aspectos de nuestra vida, y uno de ellos es ser maduro a la hora de salir de fiesta, no pasa nada si te drogas pero intentar disfrutar es lo verdaderamente bueno que le puedes sacar a ir de fiesta, eso y conocer otras canciones y otros círculos de gente. Patricia: Una fiesta tiene mucho trabajo por detrás, hay que pensar muchas cosas, requiere tiempo y horas de trabajo, generar el cartel, pensar las ideas y conceptos y como pagarlo todo, porque esa es otra, las fiestas hay que pagarlas. Nos libra en el sentido porque, a pesar del trabajo es divertido,…, tú te das cuenta de que la gente se lo está pasando bien y eso es lo mejor. Me resulta un fenómeno muy curioso que seáis todas mujeres, y que aparte de vosotras cuatro haya otras mujeres más que se dedican a lo mismo en Sevilla. ¿Cómo os afecta u os hace sentir eso? Hebe: Ver estos ejemplos me hacen sentir con las ganas de seguir adelante, y sobre todo de no dejarte, de mantener tus ideas claras y no dejar que nadie te diga lo que tienes que pinchar Victoria: En Rawa por ejemplo, sé que el hecho de ver a tres mujeres con rollos diferentes, pero con un sonido muy duro y poderoso tiene un efecto en las chicas. Sara: A mí desde luego que es algo que me hace sentirme vigilada, ya que un error en una mujer pinchando se verá tres veces peor que en un hombre, pero por otro lado siento ese poder dar referencia para otras chicas que quieran pinchar y que al vernos a nosotras se sientan con más fuerza de sacar su proyecto adelante me hace sentirme más poderosa. Patricia: Ver a una tía, como nosotras, que no solo pincha, si no también sale de fiesta y te lo puedes pasar bien con nosotras, ayuda mucho a hacer que otras personas quieran lanzar un poco sus proyectos hacia adelante, vernos ahí arriba a todas ayuda a que tú te atrevas a hacer algo así. Hablamos de que existe cierta negatividad hacia géneros como el electro o incluso el reggaetón ¿Cómo defenderías las propiedades musicales de estos géneros? Hebe: Este fenómeno de la revalorización del reggaetón es algo que ya tiene unos años, y creo que el criticar un estilo es algo muy subjetivo, pero si es cierto que algunos géneros se han revalorizado, y luego se han sumado a la cultura pop, la industria los ha tomado como algo positivo y los ha vuelto una fórmula para que sean canciones que funcionan. No hay ningún género que sonoramente hablando me parezca una mierda, pero se todo lo que hay detrás de la música, y decido no escuchar la música de esos contextos que no apoyo. La revalorización de los ritmos latinos y el que todo el mundo los escuche, y que vayas a Polonia y suene J Balvin, tiene también tiene su contraparte, pues ¿qué es lo que le llega realmente a la gente?, no te llega el reggaetón más puro de barrio, llega la fórmula procesada y estudiada por las disqueras para que a ti, sí o sí te guste esa canción. Ese es el propósito desde Rawa, dar a conocer los géneros rezagados y oprimidos, pero que a la vez ya se han vuelto tan populares que queremos abordar otros espectros de esos géneros. Victoria: Yo que juego bastante con el reggaetón, el perreo brasilero y tal, me resulta gracioso que se achaque a un género como si fuese una cosa homogénea. Yo, por ejemplo, no gusto del sonido comercial actual reggaetonero, pero en cambio hay muchísimos productores guapísimos en Latinoamérica que me flipan, y cantantes menos conocidos que lo hacen muy bien. En la pista al final lo que cuenta es el ritmo y que suene potente, ahí he visto a mucha gente quitarse prejuicios y ser más abiertos. También el anti- reggaetón a rajatabla y ciego esconde mucho racismo y clasismo. Sara: Pienso que la negatividad es dada por lo sexual en las letras que tiende a ser el reggaetón, tachado únicamente de machista, pero es un género que realmente entre otras cosas, no es el único machista y sinceramente, hace que nos movamos y eso es lo que más disfruto, el no tener ganas de bailar, pero escuchar ese ritmo y una sonrisa se te escapa. Patricia: El reggaetón puede ser divertido y sexy, no hace falta que te pongas a pensar si suena reggaetón bailas, además están los grandes éxitos que resulta genial cantar con tus amig@s, mi favorito sin duda es Don Omar. En resumen, no eres más guay por odiar el reggaetón, si acaso te aburres más, la música no es exclusiva. Puedes bailar un viernes reggaetón y dembow y el resto de la semana ponerte lo que te dé la gana. "También el anti-reggaetón a rajatabla y ciego esconde mucho racismo y clasismo." ¿Qué ventajas e inconvenientes creéis que tienen este tipo de producciones frente a sonidos más analógicos? Hebe: Yo creo que es algo fantástico, que la música esté ya en todos lados y que tú sin tener ni idea de música, pueda coger el ordenador y en una hora tener un tema, ya luego que la canción destaque implica otros procesos más complejos, pero me parece maravilloso que cualquier persona se pueda descargar el Ableton pirata y que pueda crear algo nuevo, esto viene muy de la mano de los samples, pues yo a partir de esta fórmula creo algo nuevo. Desde mi perspectiva la idea de la originalidad y el talento es todo un mito, no hay nada nuevo bajo el sol, la gran mayoría de obras de arte se basan sobre un mismo tema, el arte ha seguido reglas, y esto es algo que los medios digitales ayudan a desmontar y destruir. Yo a la música generada con ordenador, el inconveniente que se me ocurre es que precisamente es tan fácil y cualquiera puede hacerlo, por eso mismo es muy difícil destacar, pues son sonidos que digamos están ya pre hechos o grabados, y eso hace que las cosas lleguen a sonar igual, podría imprimirle cierta monotonía a la producción artística. Pero por eso es importante pensar en ¿Qué vas a hacer tú para que tu música destaque y esté por encima? Victoria: Quien rumbee los dos mundos sabrá mucho mejor. Sara: A mí realmente me gusta poder usar ambos mundos, lo analógico da un sonido que es único, como el de un sintetizador de miles de euros ya único en su formato, pero a través de programas como Ableton puedes crear mil tipos de “sintetizadores” a raíz de una palmada, una voz o un golpe en una mesa, grabarlo y que ese sonido sea tu instrumento, es lo más maravilloso que me parece que nos puede dar la era tecnológica en la música. Patricia: A diferencia de cuando tocas "analógico", el proceso de creación digital es mucho menos espontáneo. Cuando estás produciendo o pinchando ves exactamente cada cosa que haces reflejada en la pantalla. "Eso hace que las cosas lleguen a sonar igual, podría imprimirle cierta monotonía a la producción artística." ¿Por qué crees que hay gente que rechaza estos estilos y formas de producción? Hebe: Tú no tienes que estar 20 años estudiando música para triunfar, y es por eso mismo que la gente rechaza estos medios, porque piensan “ahora llega cualquiera con el ordenador toca dos teclas y lo llama música”, yo creo que es esa contraposición que siempre ha existido en el mundo de las artes entre la academia y lo autodidacta, pues que tiene más valor, ni una ni otra, tendrá el valor que cada quien decida asignarle, y que tanta proyección le quieras dar. Simplemente son maneras diferentes de ser creativo, de expresarte y de hacer arte. Victoria: Ni idea, hay mucha arcaiquedad de cabeza en muchos aspectos. Igual en lo de estilos es más fácil llegar con gente muy joven, que tiene menos prejuicios y tienden a experimentar con distintos rollos. Igualmente hay un ambiente general de apertura súper interesante. Sara: Piensan que es sencillo me imagino, yo nunca he producido nada de reggaetón, pero por lo que sé es bastante complicado que eso tenga un ritmo y una forma que encaje bien y que encima sea bailable, al final la gente rechaza de lo que no sabe o no quiere saber, pero poco a poco les está entrando más todos los ritmos latinos y eso hará que cada año se respeten más. Patricia: No conozco a nadie que rechace ningún estilo o forma de producción más allá de porque se sienten más cómodo con uno u otro. Artistas entrevistadas: Patricia Noctor, España Sara Sedjat, España Hebe Aimee Kiebooms Cisneros, México Victoria Barreiro Brause, Uruguay Imágenes: Aurora González Díaz, España Alejandro Sánchez, España Sara Sedjat, España

  • Yvor Alcalá

    Basura de primer mundo Edson Alcalá (a.k.a Yvor Alcalá) vivió en Atlanta, Estados Unidos, los primeros 11 años de su vida, hasta que él y su familia fueron deportados. A partir de ahí se constituyó en él, una identidad coartada, una mezcla de dos mundos que a veces parecieran tan lejanos y a la par tan cercanos un proceso que devino en el arte. Siempre motivado por la curiosidad y la vanguardia, encontró en expresiones como el hip-hop, la moda y la pintura, influencias profundas y cercanas, una forma cotidiana de resistir y un punto de partida para empezar a hablar de las sensaciones personales que dejan a su paso los grandes sucesos políticos desde donde ahora explora esa posibilidad como medio de trabajo. La obra de Yvor se ha convertido en una constante crítica y reclamo sobre los quehaceres cotidianos del capitalismo, la industria de la moda y las formas de consumo, una mirada analítica desde el arte hacia la tendencia capitalista que atraviesa a diario la forma en la que construimos la realidad. ¿Quién es Edson? ¿Cómo decidió dedicarse al arte? Supongo que soy un artista, cuando ando de buenas supongo que soy diseñador de moda, estilista, fotógrafo, poeta, etc. Vengo de un pueblo cerca de Atlanta. Loganville, en el condado de Gwinnett, donde grupos como los Migos desarrollaron su carrera musical. No sé si aún me dedico a esto pero me fascina el caos y la ironía de mi vida, el arte me dejó mezclar todo lo que me gusta, alcalaismo. Es sabido que eres fan del trap, ¿qué genera en ti un movimiento como este? Lo que mucha gente no conoce del trap, fuera que se originó de Atlanta, es que al principio ni siquiera se consideraba un género. Era un lugar en específico donde se vendía droga. Era lo único que había porque era lo único que generaba dinero en el barrio. Me relaciono con eso porque de tal manera mi estudio es como un trap, y cuando menciono mi estudio, más bien mi cuarto. Produciendo obras para poder generar un poco de dinero rápido. Soy un dealer artístico supongo. Ahora el sonido se usa en todo el mundo, es lo único que controla la diferencia caótica entre Georgia y San Luis en mi mente. ¿Qué tanto crees que incide el lugar de donde vienes para generar un estética propia como la tuya? Tengo una trauma con mis traumas. Cada mañana me levanto siempre con la duda de que hubiera pasado si aún estuviera en Atlanta. Ahora los nombres más grandes de la industria sea de música, arte o moda están involucrados con esa ciudad. Siento que tengo mucho que demostrar. La presión me genera caos. Soy una persona que siempre quiere tener el control, pero he aprendido a trabajar con el caos y la presión. Siento que en mi trabajo se refleja el desastre caliente. ¿Qué le dirías a Donald Trump si estuviera frente a ti? Le preguntaría que qué pedo con su peluquín. Que me pase el contacto de Kanye, probably. ¿Qué sigue ahora para Edson? Quiero dejar de ser Edson un rato. Me gusta ser Yvor. Es egocéntrico, narciso, arrogante. Algo que por el momento no soy. Después, quizá más arte, ropa y música. Ahora de una manera más profesional y mucho más personal. ¿Qué sigue ahora para el arte contemporáneo? Más cosas. Más personas utilizando la etiqueta de artista como yo. Más gente enojada y gente confundida. Nada original pero muy auténtico. ¿Qué tan duro es producir desde una ciudad y un país como este? En el país y en la ciudad les da igual lo que haces, sea la gente normal o la gente de la ¨escena¨. Entre más fiestas vas y más gente te vea, te vienen reconociendo. A mí me caga salir, entonces el chiste se cuenta solo. De tus obras, ¿tienes alguna favorita? O ¿cuál consideras más personal, más importante? El pedo es que cada que produzco, tengo ya una nueva obra favorita. Me emociona ver el progreso. El perfeccionar constante en mi trabajo, pero la obra más importante para mi es ¨ILEGAL ALIENS¨. Fuera porque era la primera obra que pude exponer en un instituto grande y que gente fuera de mi grupo de amigos y compañeros me felicitaron. Es la obra que me ayudo crecer y madurar. Como artista y como ser humano. Artista entrevistado: Edson Yvor Alcalá, San Luis Potosí, México

  • Bronquio

    Mestizaje electrónico andaluz La vanguardia de la música actual se encuentra en una fase de olvido de los instrumentos ordinarios, hoy día nuestra música se toca en ratón y teclado, esta cercanía y accesibilidad cambia los valores del talento, pasamos de venerar la habilidad, a fascinarnos con la creatividad. Los nuevos músicos exploran sonidos a través de caminos desconocidos o más bien antes evitados, samples de sonidos cotidianos con fragmentos de antiguas canciones; beats digitales cargados de bajos e influencia 808; o incluso distorsión de la propia voz a través del no siempre robótico autotune. Ya no hay que saber cantar para ser cantante, y eso es bueno. Es evidente que además de existir esa nueva forma de generar sonidos, encontramos una nueva forma de consumir música. Entre las ventajas que nos brinda Internet aparece la posibilidad de alcanzar a un público ilimitado en cantidad y espacio, cuyo única barrera es la de nuestro propio talento. Santiago Gonzalo es uno de estos nuevos creadores, tan inquieto como nuestra generación. Músico y productor nacido en Jerez y afincado en Sevilla. Mejor conocido por su seudónimo: Bronquio, proyecto musical con el que lleva dos años trabajando. Renombrado dentro del underground sevillano y nacional. Su trabajo lo ha llevado a tocar en varios festivales en España, México y Colombia. Cada uno de sus temas tienen una personalidad única, y están repletos de colaboraciones con otros artistas como Carlangas (Novedades Carminha) o Pablo Peña (Pony Bravo) entre otros. El estilo de Bronquio resulta impredecible, es una mezcla entre lo electro y el punk con toques de trap, pop o incluso bolero, pero que termina por no ser ninguno de estos, sino más bien un estilo propio. Él ha sabido adaptarse a una industria cambiante, sus orígenes musicales provienen de las guitarras y el punk, pero encontró su libertad creativa en las tarjetas de sonido y el ordenador. Hablamos con Bronquio para que nos cuente sobre su proyecto y estos cambios que está viviendo la música actual. ¿Crees que la forma en la que haces música está influenciada por la situación social en la que nos encontramos? Sí. Vivimos en la época en la que más oferta existe y no prestamos atención a nada. Consciente o inconscientemente producimos para, entre otras cosas, captar rápidamente la atención. Por otra parte, hacer música me sirve de vía de escape de todo. Es contradictorio. ¿Y qué opinas de esa idea aún presente de que la electrónica no es “Música de verdad”? Imagino que quien piensa así no es un consumidor habitual de música. La música electrónica, que ni siquiera es un género en sí, ya está presente en casi todos los campos del underground y el mainstream. Imagino que será vinculada a contextos de la noche, fiesta y drogas. Que aun así sigue siendo otra manera interesante de disfrutarla. Tocas la guitarra y el piano, pero tu medio de creación es meramente digital ¿Qué diferencias encuentras a la hora de expresarte musicalmente entre instrumentos tradicionales y un ordenador? La guitarra y el piano siguen estando presentes en mis temas. Quizás no suenan en ellos, pero muchos las compongo con estos instrumentos. Guitarra y piano son esenciales, pero están limitados a sus posibilidades. Con el ordenador tienes un millón de mecanismos distintos con los que poder crear. Te sientes muy libre. "La identidad puede ser también una actitud." En la música actual es complicado identificar un sólo estilo al escuchar una canción, cada vez hay más fusión, tu música es un claro ejemplo de esta mezcla ¿Crees que de esta forma se puedan consolidar nuevos géneros inéditos? Lo que se hace ahora es tirar del hilo que de lo que ya existe y ver qué pasa. Se darán casos, pero por lo general, no. ¿Y seguirás evolucionando al ritmo del mundo? Géneros, temáticas, herramientas... Todo lo nuevo que vaya apareciendo que me guste lo utilizaré, claro. En cuanto a tu proceso creativo y la forma de trabajar, hay un hecho muy curioso y es que la voz de tus temas siempre pertenece a otro artista. Ello desemboca en un mestizaje sonoro muy interesante ¿cómo afecta eso a la identidad de la canción? Suelo intentar escapar de la repetición y lo etiquetable, así que a nivel compositivo mi identidad está presente. Es cierto que en algún tema me desvío un poco más de lo habitual, pero siempre es un desvío que pretende descubrir si me encuentro a gusto en ese registro. La identidad puede ser también una actitud. Y a ti como creador ¿qué te supone colaborar en la mayoría de tus temas? ¿Es enriquecedor o un limitante con el que jugar? ¿Cómo lo definirías? Colaborar es otra manera de descubrirse a uno mismo. Te “fuerzas” a llevar tu música a un nuevo terreno coherente con el tono y la interpretación del featuring, además de las aportaciones que haga este. Siempre aprendo mucho de ellos y ellas. De entre tus colaboradores hay un nombre que se repite en varias canciones: 41V1L (Livia Marín) tengo entendido que es una amiga de la infancia ¿Cómo sientes que funciona esta dualidad a la hora de trabajar? Bronquio nació haciendo temas con ella en su casa. Nuestra conexión es algo muy especial. No planeamos nunca nada y del propio hacer salen los temas y los vídeos casi a la primera. Imagino que el hecho de conocernos desde hace 20 años nos genera un vínculo difícilmente repetible. Produjiste a Kiko Veneno en su último disco, y probablemente seas el responsable de los toques electrónicos de este. Estamos hablando de una de las figuras más importantes de la música española. ¿Qué sentiste cuando se presentó esta oportunidad tan dispar al camino que ibas trazando hasta ahora? Cuando Kiko Veneno quiso trabajar conmigo sentí adrenalina y lo primero que hice fue contárselo a mis padres. El primer y el segundo día de estudio junto a él tenía muy presente su figura y relevancia. A partir del tercero pasó a convertirse en un buen compañero de trabajo con quien establecí una amistad a lo largo de los 3-4 meses de la producción del disco. Hay una clara diferencia generacional que se evidencia en los géneros musicales que ambos tocan ¿Cómo afrontaron esto? Mejor de lo que esperábamos. Él sabe qué está ocurriendo ahora en el mundo musical y agrupa sus referencias, por eso comprendía con facilidad mis propuestas para sus canciones, de la que luego se hacían adaptaciones a su gusto y a la inversa. Llevo toda la vida escuchándolo, así que para mí no era un desconocido y supe orientar mi trabajo a su identidad. Siempre hubo un respeto mutuo en las horas de estudio y nos entendimos desde el principio. Por último, visto que no paras de crecer ¿Alguna meta para el 2020? Es cierto que me va mejor que hace dos años, pero siento que aún me queda bastante por recorrer. Eso me mantiene la cabeza abierta y despierta. Para este año ya tengo cerrado varios bolos que iré anunciando poco a poco. Sacaré varios singles, algún remix, alguna colaboración… Va a ser un buen año si no estalla una guerra o algo. Artista entrevistado: Santiago Gonzalo, Jerez de la Frontera, España

  • Una retórica de muerte

    Tragedias de carretera En un país plagado de cuerpos muertos, Erika trae a la vista uno de ellos, lo expone, lo ilumina, lo trae hasta nuestros ojos para ponernos a pensar en sus circunstancias. La estética de lo violento es una decisión constante pero también inconsciente, en un lugar donde la violencia es cosa de todos los días. Los cuerpos, sobretodo los muertos son algo que hay esconder, una cosa que sucede en la oscuridad de las morgues, en los fondos de los cementerios o en medio de ningún lugar, siempre ocultos. Una pieza que a la vez es un cadáver viene a ser una comprobación del final de la vida, en un país dónde no es necesaria la reiteración de la muerte, si no la reflexión de nuestra reacción ante ella. Erika Zavala ha traído un cuerpo frente a nuestros ojos, tras terminar un arduo proceso que no solo ha sido difícil en la práctica, teniendo que aprender sobre los procesos técnicos de la conservación de los cadáveres, también tuvo que lidiar con una profunda tristeza al realizarlo. "Mi motor ha sido la nostalgia" nos dice hablando de la sensación profundamente personal que ha devenido en esta pieza artística, Erika perdió a un amigo y eso le hace hablar de todos los amores que ha perdido el mundo en medio de una oscura carretera. La posibilidad de trabajar un cuerpo muerto, de atraerlo hasta la nueva vida que ofrece el arte, el museo, la mirada del otro, la posibilidad de ser visible, construida solo desde el dolor personal. Podríamos preguntarnos sobre el derecho que tenemos o que tiene el arte sobre los cuerpos de otros, pero antes de responder, tendríamos que tomar en cuenta ese momento cuando la intención artística es la de un enlace entre una realidad y otra, y cuando esta se ha cumplido. En segundo lugar deberíamos cuestionar el suceso social del museo, es decir ¿Cuál es la diferencia entre colocar un cadáver en una caja blanca o que este animal muerto sea visible para todos en medio de una carretera? ¿En realidad nos incomoda el uso de los cuerpos o nos incomoda el recordatorio de estas prácticas? ¿No será que simplemente la vida es más cómoda ignorando las posibilidades de violencia que existen constantemente en el mundo? Al final la obra de Erika detona algunas preguntas que pueden ser atraídas para discusiones igualmente complejas, en torno a otras formas de morir que existen en este planeta, en este tiempo. ¿Qué nos incomoda de un cuerpo muerto? ¿Qué haya muerto? ¿La forma en que murió? ¿O que esté frente a nuestros ojos recordándonos la realidad que de alguna forma u otra intentamos evitar? A continuación Erika responde a algunas de nuestras inquietudes en esta entrevista: ¿Crees que la muerte puede ser un recurso estético? Yo no creo en la muerte como recurso estético, creo que la muerte en este país es algo cotidiano, que es tan normal que ya no nos sorprende, que nos hemos adaptado visualmente. Ya no nos problematiza. ¿Crees que la violencia ha contribuido a la estética de lo cotidiano? Yo creo que no ha contribuido, la estética es, antes de contribuir. Es un tema muy amplio porque ¿Qué es estética? Es algo complicado, yo tomo estética como armonía, por ejemplo la pieza de los perros es algo grotesco, pero tiene una armonía visual cuando es presentada y se anula su brutalidad. En la pieza queda el esqueleto limpio, a la intemperie. Me sentí invasora, sentí que le falté al respeto al cuerpo del animal, en mi interior le llegué a pedir disculpas: "Lo siento pero si no hago esto, no lo van a ver". Has traído el cuerpo del crimen por decirlo así frente a la cara del sujeto ¿Puedes hablarnos del porqué de esta decisión? Yo creo que esto comenzó con algo muy personal, entonces hay que hacer visible lo evidente. Ya está ahí, solo hace falta algo para que lo notemos otra vez, porque se volvió tan cotidiano que nadie lo ve. ¿Qué pasaría si en lugar de un perro estuviera un sujeto? Sería diferente. ¿Qué te gustaría que hicieran con tu cuerpo cuando mueras? Me gustaría que con mi cuerpo hicieran lo que quisieran, simplemente que volviera a la tierra, como algo cíclico, que la tierra que me hizo muy feliz se vuelva a nutrir de mí. En la exposición de la obra haces hincapié en todo el proceso previo ¿Por qué? ¿Cómo reacciona la gente a todo esto? El proceso lo mostré porque era un requisito académico. Ver desde donde lo hice, desde que lo recojo hasta que lo desollo y quedan los huesos, la gente se sorprendió mucho porque parecía una carnicería, pero era un proceso para llegar a una pieza y un proceso muy feo, porque la primera vez que yo lo hice no me sentí feliz porque yo estaba invadiendo, me sentí invasora, sentí que le falté al respeto al cuerpo del animal, en mi interior le llegué a pedir disculpas: "Lo siento pero si no hago esto, no lo van a ver". Conocimos también una de tus obras que estaba relacionada con "Tragedias de Carretera", pero que era más bien performática También hice un performance donde las personas pisaban la piel del perro para llegar a una esponja, era una esponja blanca pero cuando tú la ibas pisando se iba ensuciando de sangre, justo esta pieza performática fue hecha porque vas en el coche, lo pisas con las llantas y no lo sientes pero ¿qué pasaría si tu cuerpo experimenta la sensación de una piel y luego el frío de tus pies mojados de sangre de un ser vivo que acabas de asesinar? Al final ¿con qué te ha dejado este proceso? ¿Crees que has cumplido con tus objetivos? Yo solo que quería que la gente se acercara y experimentará más de cerca el hecho de que los perros no son seres que no tengan importancia, son tan importantes como nosotros, la vida es mágica ¿Cómo puede no importarte algo de lo que no entiendes su origen? No entiendo, también es una cuestión de desesperación de que yo digo: Mundo ¿qué pasa? ¿Qué sucede? El animal merece mínimo un poco de respeto. No busco hacer un movimiento animalista, esto es muy personal. Y si alguien lo toca, yo encantada, si a ti te toca lo que te estoy contando ojalá que te quedes con eso y respetes a los animales. Creo que mi pieza va sobre el dolor, la nostalgia, la melancolía que yo siento cuando perdí a mi mejor amigo, que era un perrito, él se llama Pegaso, todo lo que él me dio en la vida fue fundamental para mi bienestar emocional, estoy muy agradecida con él y cuando lo fui a buscar a las carreteras me di cuenta que había muchísimos perritos que eran arrollados, que seguramente alguien los estaba buscando, y si no era así mínimo merecen ser enterrados. Yo creo que en esta situación los asesinos somos nosotros. Erika Zavala, San Luis Potosí, México

  • Laura Vinós

    Símbolo e imagen Les compartimos el trabajo de Laura Vinós, pintora cordobesa que actualmente radica en Portugal. Su pintura analiza y desdobla las ideas convencionales de los arquetipos y su imaginería simbólica. Con formas a veces difusas pero con clara referencia figurativa, sus caracteres conviven en espacios de teatralidad, las imágenes resultantes evocan metáforas y símbolos de la sociedad que nos rodea.

  • Criogenización

    Inadaptación como acto de resistencia Una luz cálida inunda el cuerpo desnudo, una gacela morena abraza al aire neutro, olor blanco, sonido blanco: es una criogenización semiconsciente en donde el sujeto es sensible a determinado tipo de estímulos, éstos son escogidos previamente por el sujeto en lucidez. (Es en realidad la percepción controlada, una improbabilidad latente, ya que los sentidos pueden ser alterados incluso de manera orgánica e interna. Los neurotransmisores y las hormonas siguen ciclos contrastantes que hacen que no se tenga la certeza de cómo se reaccionará ante tal o cual incentivo). Se le rodea al sujeto sólo de lo que le parece deseable, pero de manera más objetiva, se le desposee de todo lo que le parece indeseable, se le procura un balance negativo de ambos valores para maximizar la probabilidad de un estado de sosiego. Este proceso es personalizado y debe ser desarrollado con toda la disposición del sujeto a criogenizar. He estado distante. Estoy embalsamada de todos ustedes y necesito absorberlos para poder constituirme a mí misma. Me duele la espalda, se acalambra cada vez que salgo y los escucho. Voy a descansar por tiempo indefinido de pepenar en la basura a ver qué encuentro de bueno, me largo a la Nueva España en busca de oro. No veo injuria alguna en la decisión de dejar de olfatearles la mierda, de focalizar mi visión, de mirar sólo este atardecer dorado que se ve pasar sobre una piel nacarada. Esto sería en realidad entregarme a mí misma, a mi voluntad verdadera que es irrevocable e intransferible. Quizás algún día consiga un nivel de concentración adecuado para poder leer sus solicitudes pendientes, pero me he postrado a leer un recetario de cocina, a masturbarme con una toronja, a beberme mis propios fluidos para saberme bien. El TDAH es un mecanismo implementado para adscribir en la enfermedad a todo aquel que se doblegue ante jornadas repetitivas de más de 9 horas al día. La dispersión es resistencia. La sala es oscura, el ochenta por ciento de lo que se distingue es negro y, en ciertos ángulos, los rostros de los asistentes se tornan de un rojo oxidado. Cigarrillos mojados en meados inundan el ambiente. En la pista de baile un homosexual gordo vestido con un kimono de estampado de leopardo, frota su ano al ritmo de tambores africanos contra la rodilla de una mujer alta y delgada de rasgos toscos que podría pasar por travesti, pero que es biológicamente una mujer (nació con un coño). A excepción de esta pareja, las tres decenas de gente restantes miran hacia el suelo, se acercan a saludar y pasan por los pies unas cajas metálicas con pantalla verde. Son scanners que verifican la autenticidad de los zapatos. Si se encuentra un par ilegítimo, el sujeto deberá ser consignado a las autoridades inmediatamente, quienes lo juzgarán y lo confinarán a beber de su orina o al destierro presencial. (En esta clase de destierro, el condenado no es transferido de territorio, sino que más bien es desacreditado e ignorado hasta que quede confinado a la soledad al punto de dudar de su propia existencia). Son la mayoría aburridos, se han cuajado en los mismos tres bares, en los mismos dos pares de zapatos que vieron en alguna de las fiestas a las que asisten las mismas personas. Han tenido durante toda su vida en la boca el sabor férreo del polvo del desierto, que seca la boca y eventualmente las mucosas de la nariz, los ojos y los genitales. Por eso no bailan, y si lo hacen tienen que detenerse rápido porque sus entrepiernas no soportan la fricción, la forma natural del placer les parece grotesca y les hace sangrar. Hoy no veo los millones de colores que conocí en alguna noche de pastillas... ...Los sonidos no son caledoscópicos, el mundo no es más una extensión de mí como lo era anoche, la materia no me responde, pero sospecho que sí me escucha y me ignora para mantenerme en este estado de paranoia. Yo muevo. yo estiro, yo grito y pataleo, lamo y escupo pero no hay ninguna reacción. Conozco el juego, ignoraré a la materia que me ignora hasta que ninguna de las dos existamos realmente, desaparecemos con la ausencia de conciencia la una de la otra, nos iremos al condenado carajo juntas. Texto e imágenes Emilia Martínez, San Luis Potosí, México

  • Epístola Digital

    Fragmentos del Internet romántico Hasta hace no mucho, se solían usar abreviaturas como tqm o xq en mensajes de texto para economizar el lenguaje. Posteriormente la novedad del “Windows Live Messenger” y sus insoportables zumbidos, llegaron para establecer el comienzo de algo que apenas iniciaba. Los límites en el campo de la comunicación comenzaban a desdibujarse rápidamente para dar paso a una nueva era digital. La facilidad con la que enviamos y recibimos mensajes en la actualidad, que nos resulta un acto tan cotidiano, es de hecho un acontecimiento muy reciente. Todo cambió cuando apareció la posibilidad de mandar mensajes ilimitadamente, a la hora que quisiéramos y desde cualquier latitud donde hubiera Internet. A poco más de 15 años del nacimiento de Facebook, como la red por excelencia. Se ha venido dando una nueva tendencia para comunicarnos a partir del lenguaje digital. Si antes eran largas cartas llenas de intenciones románticas que cruzaban mares y ciudades enteras, ahora son mensajes digitales, inmediatos, cortos. Es la modificación del cariño en medida de que cambian las palabras y la forma de decirlas. La epístola del futuro está aquí, el amor en los tiempos de caos, síntoma de la inmediatez de los cambios. Palabras perdidas en una inmensa "red" de unos y ceros, con la única intención de poetizar un acto tan cotidiano como intentar estar cerca de otro. De este modo se ha comenzado a estilizar intencionalmente las conversaciones que tenemos por redes para darles un sentido poético, de perpetuar para la eternidad en una capsula palabras que han de ser testigo del pasar de los años. A fin de cuentas, las palabras desaparecen, los mensajes no. Mónica ha recopilado fragmentos de sus conversaciones y los ha dispuesto a forma de poesía visual en el collage que ahora les presentamos. Autora de las imágenes: Mónica, San Luis Potosí, México

  • Bonjour Tristesse

    Seño, esto más que una pregunta, es una reflexión. El fanzine es una plataforma para el malestar subjetivo. En Octubre (24-27) de 2019 aconteció en Sevilla (Andalucía) la tercera edición del festival Skisomic, una zona de contacto donde poner en común diversos medios de autoedición. Es la propia autoedición del fanzine la que siempre me ha parecido política por emancipatoria desde una determinada marginalidad, o desde un determinado producto que siempre queda fuera de los circuitos comerciales tradicionales. Por supuesto hayan su origen y nacimiento en una determinada ficción o en un producto mayor, en una suerte de fenómeno fan (en concreto nacen en torno a la obra de Lovecraft, si no recuerdo mal) o de música, o vehículo para expresar ideas políticas (yo conocí este formato desde la revista Voz de los sin voz que imprimía el grupo político y católico de mis padres, y profundicé en él y lo acepté en las ferias anarquistas del libro que se realizaban en Sevilla). Así empezaban las publicaciones de Voz de los sin voz: Frente a la censura que suponen los precios de los libros, principalmente ocasionada por el circuito comercial establecido en este sector, agradecemos a los autores y trabajadores que hacen posible Voz de los sin voz(…) el libro sigue siendo artículo de primera necesidad de la cultura de los pueblos y debe ser tratado como tal y no como instrumento de negocio. O así era antes. En el manifiesto de la revista publicada en febrero de 2018, VVAA (número cero) escribí: Esta revista que tienes entre las manos nace de la necesidad de dar cohesión a aquello que mi entorno decía; por lo que en definitiva, no es más que un producto de la necesidad de expulsar lo intimista de la rabia que gente cercana a mí siente. Hacer que tomara forma el mensaje y se emancipara de sus conciencias y de mí, llegando a todo el mundo (…) Voces anónimas, por la vocación de escribir y ser leídos sin jugarnos el físico en lo escrito (…) Voces porque son múltiples, y son a la vez una sola que ni siquiera busca estrictamente ser coherente en todo su mensaje, si no abrazar la contradicción y avanzar desde ahí. Voces conformadas a su vez por palabras, que son nuestra metralla. Artículos que no son si no una herramienta para señalar al enemigo, aniquilarlo. Voces que en definitiva buscan construir, pues para dejar de lado la lucha, para soltar el fusil; no hace falta otra cosa que haberlo cogido primero. Ojalá un proyecto que parte de mí (quizás otra razón para su anonimato es que sea de todos, colectivo) se emancipe de mí mismo y camine con paso propio, decidido. Constituido por todxs. Menos de un año después hice mi primer fanzine, que hablaba de estar mal, de la depresión y de la ansiedad. Lo escribí en Italia, y en la distancia vendí cerca de cuarenta copias gracias a la primera edición del Skisomic. ¡Estaba que me subía por las paredes de alegría! Me dió mucho subidón. Para la tercera edición labré un boceto que se llama Resiliente y que dudo que se vaya a publicar. El problema estaba en que mi concepción de VVAA había cambiado radicalmente a una posición diversa, y yo ni me había dado cuenta: El fanzine es crear para un círculo reducido. Es un arma a media distancia. Es mi derecho a escribir, la palabra por la palabra y la ausencia de compromiso con un otro. La mínima revisión para que esto no sea un tostón infumable y la satisfacción en cada letra. El camino a ser artistas imperfectos, que carezcan de éxito o futuro. Es la escritura mínima, la autonomía y la palabra por la palabra. La capacidad de mostrarme como quién soy, como un sujeto a voces, mostrarme en el anonimato o poner nombres y apellidos. Ser yo mismo, hacia vosotros, sin la voluntad de transgredir o trascender más allá de los delirios de grandeza que tenemos todos aquellos a los que nos falta desde la voluntad creadora, quizás un poco de honestidad que dirima entre un buen texto y el parlucheo. Total, yo estaba allí esta edición del Skisomic comentando con mi compañera Valle en la puerta mientras nos echábamos un cigarrito lo grave de una situación que no es susceptible de boikot o bloqueo porque haya la raíz en mí (como en ti). El fanzine había transmutado de una plataforma que expresaba diversas maneras de expresarse contra-culturalmente a una especie de museo de dramas y problemas personales, donde se hallaban en exposición miserias, conversaciones de whatsapp y emails impresos. Nos habíamos convertido en observadores desde la distancia de nuestras propias problemáticas personales, en fans de ellas y si bien los primeros formatos de autoedición giraban en torno a un proyecto personal o interpersonal más grande, hemos caminado hacia un formato que habla de lo mal que estamos. Y esto no es positivo o negativo, sino significativo de que estamos, cada vez más, jodidos. Valle usó una palabra para mí clave a la hora de entender este proceso: el Malestar. Precisamente el fanzine quedaba para articular un malestar subjetivo en la totalidad, y no vimos en qué se parecían todos por torpeza. Exponerlo por supuesto es un paso a la comunicación del problema, y quizás sea una herramienta para la liberación propia, ¿pero es emancipatorio? Y en este sentido no son cambios contraculturales, porque la propia marginalidad del producto determina la norma del producto cultural oficial. A lo que voy es, ¿el fanzine más que un producto cultural no traza más bien las líneas de un grupo poblacional que entre estertores hace por vivir? ¿En qué momento hemos pasado de organizarnos políticamente a estar así de mal? ¿Por qué? Ray Brassier habla del fenómeno de la apoptosis celular en Nihil desencadenado de la siguiente manera: La apoptosis es un tipo de muerte celular en la que la célula recurre a unos mecanismos celulares especializados con fin de poner fin a su vida; un mecanismo de suicidio celular que permite a los metazoarios controlar el número de células y eliminar aquellas que amenazan la vida del animal. También expone el caso de ciertos insectos hoja, estos se mimetizan con el entorno de tal modo que lucen como su propio alimento, lo que lleva al canibalismo entre su especie, y a un correcto control o autocontrol de la población de la misma. La cuestión es, hasta donde llega la autodestrucción y si esta es liberadora. El malestar nos había transformado, y el fanzine dejaba tras de sí una única estela, y como la célula y cigarro en mano yo también estaba funcionando como funciona la apoptosis. La cuestión creo que es sencillamente una cuestión clásica ¿cómo desplazar nuestro malestar subjetivo a un acto que logre trascender en lo objetivo? Y perdónenme por la expresión, pero ¿cómo frenar nuestra apoptosis para devenir cáncer, un tumor maligno en la carne del sistema? ¿cómo convertirnos en colapso, como colapsan por ejemplo las funciones de onda? Imágenes de Carmen Márquez Troya Texto de Daniel Barrera Ambos integrantes del colectivo Manolo en la Cruz, Sevilla, España

  • ¿Cuánto se tarda un hombre en llorar?

    Un cuchillo sobre la masculinidad Es innegable, en la actualidad las nuevas formas de pensamiento cuestionan el pasado, lo corriente empieza a oler a viejo, y a ver si es verdad, evolucionamos. La nueva revolución ideológica que se vislumbra en el horizonte resulta muy necesaria, pues ha venido puntualizando y señalando las conductas y comportamientos, que en lo cotidiano se han normalizado a pesar de su profunda naturaleza machista, que son el peligroso origen de actos aún más graves. En los últimos años se ha dado la pauta para cuestionar la idea de los roles de género, desde estas ideas la autora de esta obra, Itzae Ramírez indaga en la temática de la masculinidad ¿Qué entendemos por ser hombre y qué significa serlo? En una sociedad con una cultura tan profundamente conservadora y tradicionalista como la mexicana, resultan atípicas otras formas de masculinidad que la formada y aceptada a partir de los arquetipos del hombre fuerte, viril, macho. Desde siempre crecer rodeado de tantas figuras interpretando este papel, hace que uno acepte a esta como única realidad, negándose así a la idea de que un hombre pueda ser otra cosa, por culpa de esto, la fragilidad, la sensibilidad o el simple acto de llorar, se convierten en caracteres impropios de la imagen del hombre tradicional. Es en este contexto en el que Itzae hace frente a esta realidad, en su pieza ¿Cuánto tarda un hombre en llorar? desentraña el mito mexicano y universal de que los hombres no lloran. Tal como su nombre lo indica, Itzae pidió a familiares y amigos varones que picaran cebolla hasta comenzar a llorar, entonces en ese momento de llanto, someterles a diversas preguntas sobre las normas ligadas a la hombría. Si bien es cierto que este llanto resulta superficial, en tanto que no son lágrimas ocasionadas por una condición real. La idea de jugar con la fragilidad de la masculinidad a partir de un ejercicio tan sencillo, hace que ese estigma al llanto quedé aún más en evidencia. Entrevistamos a Itzae para indagar más en su obra: ¿Por qué te interesa este tema en particular? Desde mi perspectiva como mujer, me parece absurda la frase “los hombres no lloran” porque fui educada de esa manera. En general trabajo en torno a micromachismos, los cuáles ya no cuestionamos y que son fruto de una construcción social, por lo que me interesa fracturar esos estereotipos y explorar la posibilidad del “¿qué pasaría si...?” Los entendiéramos de otra manera, o reaccionáramos de otra forma frente a ellos. ¿Con qué dificultades te encontraste al realizar esta obra? Mi papá es un hombre que no llora, lo he visto llorar muy pocas veces en mi vida. De hecho para este ejercicio mi papá no lloró, pienso que habla de una resistencia muy fuerte a dejarse llevar por el llanto, él me dijo “puedo seguir picando cebolla y nos podemos quedar aquí el tiempo que quieras, pero no voy a llorar porque el sentimiento no está ahí”. Ni siquiera llorar como reacción natural del cuerpo. Siento también que de haberlo presionado más, él finalmente hubiera cedido, pero yo no estaba lista para seguir haciéndolo, y él tampoco me dijo lo que yo necesitaba saber con la pregunta que le planteé y respondió de forma muy subjetiva. Esta forma de trabajar con testimonios y saber guiar al otro para que te proporcione la información que necesitas, es algo que me ha costado realizar a lo largo de mi labor artística, porque es tener mucha sensibilidad y saber escuchar a la otra persona, es muy valioso para mí el archivo que se genera trabajando así, sé que de otra manera no lo conseguiría. “Puedo seguir picando cebolla y nos podemos quedar aquí el tiempo que quieras, pero no voy a llorar porque el sentimiento no está ahí” ¿Qué implicaciones tiene para ti personalmente que los hombres de tu familia participen en él? Hace que la pieza sea demasiado autorreferencial, incluso más que si se tratara de un vídeo en el que apareciera solo yo. Pero en este caso el vídeo conserva mi interacción con otras personas, captura como fueron ellos conmigo y yo con ellos en ese momento, eso es algo que no se puede volver a repetir ni controlar, pues el grado de confianza que yo mantuve en ese tiempo y mantengo hasta el día de hoy con ellos, propiciaron que fluyera una convivencia especial y natural en cada caso. Por eso se acerca mucho a mí, podía controlar como yo me dirigía con ellos, pero no al revés, no me esperaba como iban a reaccionar, el resultado estaba en ellos. Además, que se trataba de mis amigos, mi novio y mi papá. El espectador puede ver mi relación íntima con estas personas, expuse a la gente que le tuve y le tengo afecto. ¿Por qué trabajar con la idea de las masculinidades? Mi camino hacia el feminismo comenzó al reflejarme en el género masculino. Mi método de trabajo fue en su momento (y hasta ahora en algunas ocasiones) identificar el concepto que me estaba causando conflicto, específicamente uno que me causara enojo porque produzco desde ese sentimiento, lo trasladaba al género masculino, es más fácil hablar de uno mismo cuando no se está siendo expuesto. En el camino aprendí otras perspectivas del género masculino a las que yo imaginaba. Me daba miedo hablar de mí directamente desde del género femenino. Mi camino dentro de las masculinidades me ha servido para introducirme y formarme en el feminismo. Es más fácil hablar de uno mismo cuando no se está siendo expuesto. ¿Cómo estas actitudes de los hombres te afectan en tus contextos? Me conflictúan demasiado, pero es muy difícil hacérselo ver a las demás personas, dentro de mi cabeza tienen perfecto sentido, pero al explicarlo o ponerlo en una plática es muy difícil para mí, por eso pienso que mis últimos trabajos se han centrado en visibilizar, más que en solucionar el problema, necesito bajar la teoría a prácticas comunes. También, dentro del hartazgo de convivir con estas prácticas que identifico en mi vida, me he encontrado pasándolas por alto o evitando discusiones entorno a ellas, porque me hacen dudar de mi postura, las veo tan normales que me hacen plantearme el hecho de que estoy siendo una exagerada. Es un ciclo en donde a veces me siento segura al defender lo que hemos pensado muchas mujeres a lo largo de la historia y a veces no, porque creo que no va a cambiar. ¿Cómo crees que se modificaría tu vida si estas actitudes cambiaran? Me gustaría pensar que cambiarían las cosas a gran escala porque todo es una cadena, si cambian las micro acciones, hay posibilidad de que lo hagan las mas grandes, pero al mismo tiempo pienso que resultaría otro sistema de organización social con diferentes (o tal vez no tanto) problemas, es el ciclo de la ruptura e instauración. Puedes ver la obra completa de Itzae aquí. Autora de la obra: Itzae Ramírez, San Luis Potosí, México

  • Trueno雷

    Visiones del tuning y lo extraño Trueno es un fanzine fruto de la colaboración del pintor Adrián Aguado y el fotógrafo Jorge Valiente. La publicación supone un recorrido visual extraño y desagradable. Un viaje de pura aberración cromática en el que el elemento protagonista, los vehículos, se integran en una atmósfera oscura y confusa compuesta por tuning, tatuajes feos y romanticismo. Trueno es en sí mismo un homenaje a todas las cosas cutres, normales, baratas, viejas y que aun así, amamos. El fanzine se compone de fotografías que nos hablan de un elemento de la estética urbana en particular: los coches y sus modificaciones. Es un paseo callejero, que finaliza con un anuncio publicitario sobre la venta de un coche, que a la vez funciona como poema y estilización de la calle. Toca en la imagen para acceder a la versión online de Trueno. Autores del Fanzine: Adrián Aguado González, Extremadura, España Jorge Valiente, Extremadura, España

Revista Moho. Difusión de arte y cultura contemporáneas entre España y México

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